Cuando se jubiló, y llegó la nueva profesora, se vivió una auténtica revolución en la zona.
El parking de la escuela se llenó de Audi, Mercedes, BMW...
Coches serios, de colores serios, cuyos dueños serios parecían haber decidido, al unísono, que ese era un buen año para ejercer sus deberes paternales.